Compraventas e incidencias con inmobiliarias
Comprar o vender una vivienda es, para la mayoría de las personas, la operación económica más importante de su vida. Detrás de una firma que apenas dura unos minutos en la notaría hay meses de negociación, documentación y decisiones que condicionan el patrimonio familiar durante años.
El problema es que el proceso rara vez resulta tan sencillo como parece. Una carga registral que nadie mencionó, un contrato de arras redactado para proteger solo a una de las partes, una obra sin licencia, un retraso en la concesión de la hipoteca o una agencia que omite información relevante pueden convertir una buena operación en un conflicto largo y costoso.
La mayoría de los conflictos que llegan a nuestro despacho no nacen el día de la escritura, sino mucho antes: en un documento privado firmado con prisa, en una reserva entregada sin comprobar la titularidad o en una promesa verbal que después nadie reconoce. Revisar la operación a tiempo cuesta una fracción de lo que cuesta un procedimiento judicial.
En nuestro despacho acompañamos a compradores y vendedores desde la primera oferta hasta la inscripción en el Registro de la Propiedad. Revisamos, negociamos y, cuando hace falta, reclamamos. El objetivo es siempre el mismo: que firmes sabiendo exactamente qué estás comprando o vendiendo, en qué condiciones y con qué consecuencias.
¿Problemas con la agencia inmobiliaria?
Te representamos frente a supuestos de mala praxis, ocultación de información esencial, incumplimiento de las obligaciones de intermediación o reclamaciones de honorarios improcedentes. Revisamos la hoja de encargo y la nota de encargo de venta, y analizamos si la comisión es exigible cuando la operación no llega a cerrarse o cuando el comprador aparece por una vía ajena a la agencia.
Cuando una de las partes no cumple, valoramos si interesa exigir el cumplimiento forzoso o resolver el contrato con indemnización de daños y perjuicios, y te explicamos con franqueza las probabilidades de éxito y el coste estimado de cada camino.
Nuestra forma de trabajar
Primero escuchamos. Antes de emitir cualquier opinión necesitamos conocer la operación concreta: qué documentos hay firmados, qué se ha hablado y qué se ha pagado.
Te decimos lo que hay. Si la reclamación es inviable o el coste no compensa el resultado esperado, lo decimos desde el principio. Preferimos perder un encargo a que pierdas tiempo y dinero.
Presupuesto cerrado y sin sorpresas. Conocerás el coste del servicio antes de contratarlo.
Un interlocutor único. El abogado que estudia tu caso es el mismo que negocia, firma y te llama.
Cuéntanos tu situación. Revisaremos la documentación que tengas, te diremos con claridad dónde estás y qué opciones tienes.